Me quiere “tomar el pelo”, es la
expresión popular para decir que alguien está tratando de tomar a otro
por tonto.
Se me vino a la mente el popular dicho a propósito de las
altisonantes declaraciones de importantes autoridades económicas del
gobierno de Ortega diciendo que la “economía estaba robusta”. Mi
perplejidad aumentó cuando con motivo de la última aparición del
Presidente Ortega hizo tal enumeración de logros de su gobierno, que
seguramente serán muchísimos los nicaragüenses que se preguntan dónde
están los beneficiarios de esos logros, porque ellos, desde luego, no lo
son.
Si el Presidente de la República dice que todo va bien, y el
Presidente del Banco Central dice lo mismo, no hay manera, pensé, o
estoy equivocado o me están tomando el pelo.
En esas cavilaciones estaba cuando abrí el periódico y me encontré el
anuncio de un supermercado que ofertaba zanahorias, chayotes, coliflor,
piña, ayote y papaya…..importadas.
Me pregunté: ¿Y es que acaso no podemos producir zanahorias,
chayotes, piñas, ayotes, y papayas……y tenemos que importarlas?
Los economistas, y particularmente los partidarios del libre
comercio, y entre ellos estoy yo, dirán: la alternativa es que no se
encuentren esos productos en el mercado, o que solamente se puedan
comprar más caro.
Sí y no. El sí, es obvio. El no es categórico: la verdadera
alternativa, si de enfocar sanamente la economía se trata, es producir
nacionalmente de manera competitiva esos productos, y así tendríamos más
empleos en Nicaragua, y más recursos externos para importar lo que en
verdad no podamos producir.
Al paso que vamos, ¿cuánto tiempo de malos e ineficaces gobiernos
falta para que empecemos a importar frijoles y maíz?
El tema es
pertinente en sí mismo, pero más aún cuando una de las principales
noticias de esta semana fue la presentación del último informe de la
Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides),
según el cual, y en base a un análisis riguroso y serio, si la economía
no crece sustancialmente más de lo que en promedio ha crecido en los
últimos 20 años, es imposible generar los suficientes empleos, y empleos
de calidad, que permitan salir de la pobreza.
Son muchas las razones que explican nuestro bajo crecimiento, y no
todas pueden ser removidas de una vez y en el corto plazo. Pero hay una
esencial: sin confianza política y seguridad jurídica en cuanto a los
contratos y los derechos de propiedad, jamás tendremos los niveles de
inversiones productivas que nos permitan crecer más.
Según el informe mencionado, las inversiones han venido creciendo,
pero concentradas en pocas grandes inversiones y en pocos sectores. Y es
que el gran inversionista, como lo hemos mencionado en otras ocasiones,
tiene el poder para obtener seguridad política y jurídica. Pero los
países crecen no solamente en base a las grandes inversiones, sino que
se requieren muchas y muy diversificadas inversiones medianas y
pequeñas, que son las que generan más empleos, y las que nos permitirían
producir los chayotes, papayas, zanahorias y piñas que ahora
importamos.
De ahí que haga todo el sentido el eje principal del Programa de la
Alianza PLI que pronto haremos público: crecer más y mejor.